Entrevista a la profesora Lourdes Escobar
En nuestra comunidad educativa contamos con docentes capacitados y comprometidos con una educación inclusiva, capaces de reconocer las necesidades, habilidades y potencial de cada estudiante. Su preparación, vocación y sensibilidad les permiten crear espacios de aprendizaje donde todas las personas se sienten respetadas, valoradas y acompañadas.
En esta entrevista conoceremos la inspiradora experiencia de la profesora Lourdes Escobar, docente y entrenadora que, durante más de 24 años, ha utilizado la gimnasia como una herramienta de inclusión, crecimiento personal y desarrollo integral para niños, jóvenes y adultos con necesidades educativas especiales.
1. ¿Qué significa para usted ser docente?
Ser docente es una vocación y un compromiso con cada estudiante. Es tener la oportunidad de enseñar con amor, transmitir conocimientos y compartir experiencias, integrando normas y valores que contribuyan a una convivencia respetuosa.
También significa demostrar que todas las personas pueden aprender, participar y convivir cuando reciben el acompañamiento, la comprensión y las oportunidades que necesitan.
2. ¿Cómo nació su conexión con la gimnasia inclusiva?
La gimnasia artística y la gimnasia rítmica son disciplinas que practiqué desde muy joven. Participé en competencias intercolegiales y provinciales, hasta llegar a formar parte de la Selección Nacional de Panamá.
Esta formación me permitió aceptar la invitación de una organización no gubernamental para convertirme en entrenadora de gimnasia rítmica femenina. El objetivo principal del programa era promover la inclusión deportiva de niños, jóvenes y adultos con necesidades educativas especiales, entre ellos personas con síndrome de Down, autismo y discapacidad intelectual.
Al principio fue un gran reto. Me hacía muchas preguntas: ¿cómo debía enseñarles?, ¿qué metodología debía utilizar?, ¿funcionaría mejor la demostración visual o la explicación verbal? Sin embargo, el interés, la disposición y el entusiasmo del grupo me motivaron a continuar.
Cada clase representaba un proceso de aprendizaje, tanto para ellas como para mí. A través del ensayo, la observación y la adaptación, fuimos encontrando la mejor manera de trabajar. Mi principal objetivo siempre fue que disfrutaran el deporte y se sintieran felices y seguras.
Ellas son puntuales, esperan con entusiasmo las clases de los sábados y mantienen una excelente convivencia. Han pasado más de 24 años desde que inicié esta experiencia como entrenadora y cada día continúa ofreciéndome nuevas satisfacciones y aprendizajes.
3. ¿Qué ha aprendido de estos jóvenes?
He aprendido que son campeones desde su nacimiento. Son personas fuertes, decididas y capaces de enfrentar grandes desafíos. Lo que más desean es recibir una oportunidad para participar, desarrollarse y ser aceptados dentro de la sociedad. Tienen los mismos derechos que cualquier otra persona y sus diferencias no deben convertirse en una limitación, sino en una razón para brindarles los apoyos y espacios que necesitan.
4. ¿Qué papel juega el deporte en el desarrollo de estos jóvenes?
El deporte es una puerta hacia el crecimiento físico, emocional y mental. Les permite demostrar sus capacidades y ser reconocidos por sus aptitudes, actitudes, disciplina y esfuerzo.
Muchos de estos jóvenes poseen habilidades innatas que solamente necesitan ser descubiertas y desarrolladas con la orientación de un entrenador y el acceso a un espacio adecuado.
Cuando fortalecemos su salud física y emocional, promovemos una actividad constante y los ayudamos a sentirse seguros de sí mismos, contribuimos a formar personas más independientes y empoderadas. Esto también fortalece sus entornos familiares, escolares y comunitarios.
5. ¿Cuál ha sido uno de los momentos más especiales que ha vivido durante esta experiencia?
Podría mencionar muchos momentos especiales. Uno de ellos ocurre cuando enseño una rutina y, después de practicarla, ellas son capaces de realizarla por sí solas. También es muy significativo observarlas durante una competencia, cuando comprenden que pueden ganar, pero que participar, esforzarse y disfrutar también representa un gran logro.
Una de las experiencias más emocionantes ocurrió durante un campeonato mundial. Inicialmente, nuestro objetivo era participar y vivir la experiencia. Sin embargo, cuando ellas entraron al tapiz, se mostraron seguras, confiadas y completamente dueñas del escenario.
Al finalizar, solamente decían: “Lo hicimos bien”. Estaban felices y orgullosas de su participación. Para mi sorpresa, fuimos mucho más allá de lo esperado: obtuvieron medallas de oro, plata y bronce para Panamá.
Ese campeonato me enseñó que también soy una maestra y entrenadora en constante crecimiento. Cada logro de mis atletas me impulsa a continuar aprendiendo y mejorando.
6. ¿Qué mensaje les daría a las familias y a la comunidad educativa sobre la inclusión?
Les diría que debemos mantener una mente abierta y actuar con empatía hacia todas las personas, especialmente hacia quienes presentan necesidades educativas especiales o alguna discapacidad.
Es importante ponerse en el lugar de las familias y pensar cómo nos gustaría que trataran a nuestros propios hijos. Estas personas no necesitan lástima, sino respeto, acompañamiento y oportunidades para aprender, participar, crecer y aportar a la sociedad.
La inclusión comienza cuando reconocemos que todos somos diferentes, pero tenemos los mismos derechos y merecemos ser valorados.
7. ¿Qué representa para usted ver a estos jóvenes participar y superarse?
Representa una gran satisfacción y una confirmación de que todo esfuerzo vale la pena. Verlos participar, superar sus propios límites y alcanzar metas demuestra que son capaces de lograr mucho cuando cuentan con apoyo, disciplina y oportunidades.
Cada avance, por pequeño que parezca, representa un triunfo para ellos, para sus familias y para quienes hemos tenido el privilegio de acompañarlos. Sus logros me llenan de orgullo y me motivan a continuar trabajando por una sociedad más inclusiva.
8. ¿Cómo definiría esta experiencia en una frase?
Una oportunidad de vida.
